El síndrome del nadador quemado.

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Según pasa el tiempo, me voy dando cuenta cada vez más que se repite este patrón. Son nadadores que alguna vez llegaron aun buen nivel consiguiendo buenos resultados a nivel estatal, autonómico e incluso en algunos casos olímpicos. Nadadores que antaño entrenaban según el método ruso, es decir, horas y horas, metros y metros. Hasta hace no mucho tiempo no había los sistemas de entrenamiento que hay en la actualidad. Este hecho producía muchas veces lo que denomino el síndrome del nadador quemado. 

El abandono del nadador.

Una vez llegado el nadador a una edad o cuando se producía un cambio importante en su vida, este dejaba la natación. A modo de ejemplo se podría citar varios ejemplos. Entre ellos cuando el nadador acudía a la universidad y viendo la incompatibilidad de esta con la natación decidían dejarlo o entrenar a otro nivel. También esta el caso del nadador obligado que en el momento que cogía potestad sobre sus padres lo dejaba. No le gustaba el cloro y las interminables sesiones de entrenamiento. Realizaba malas marcas y eso le disgustaba más. Por último citar el nadador que disfrutaba nadando, se lo pasaba bien y obtenía buenas marcas. Pero al llegar a cierto nivel el entrenador y el club de natación le pedían doblar sesión de entrenamiento. Esto hacía recular al nadador y al final acababa abandonando la natación. Al final se resume en los siguiente; la natación se necesita mucho tiempo de entreno para estar a un buen nivel. No todo el mundo esta dispuesto a sacrificar tanto tiempo y menos en edades tempranas.

La vuelta del nadador.

Luego al cabo de los años sin saber porque, se producía la llamada del cloro. Esto hace coger el bañador a más de uno. Empezar a rememorar tiempos y marcas pasadas, comenzar a dar brazadas… ¡Zas! De repente enganchados a la natación de nuevo. Volviendo a entrenar de nuevo con las miras puestas a largo plazo en algún campeonato de España Máster y a corto plazo en competiciones locales.

Este factor decisivo viene dado por varias razones. Un día se encuentran con un compañero del club y se animan. Muchos han sido padres y tras llevar a sus hijos a los entrenamientos les pica la curiosidad. Hay otros que tras enterarse en su pueblo o barrio han creado un club máster preguntan y se deciden a entrenar. Una vez dentro, marcar objetivos de temporada y rememorar viejos tiempos es todo uno.

El síndrome del nadador quemado, la base de la natación máster. Clic para tuitear

Esta es sin duda la base de la natación máster tal y como la conocemos hoy en día. Antiguos nadadores que tras unos años de pausa vuelven a nadar. Esto sumado a la gente que cada vez con más frecuencia se anima a nadar (que no han sido nadadores) dan como resultado el computo general.

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