En lo bueno y en lo malo… padres.

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La experiencia me ha demostrado después de años siendo madre de dos nadadores que los padres somos el pilar y el soporte de nuestros hijos en la vida en general pero sobre todo cuando realizan un deporte tan sacrificado cómo la natación. Nosotros somos por regla general los que nos encargamos de llevarles y de traerles a los entrenamientos, de recordarles muchas veces los horarios , de preocuparnos de que no les falte de nada en su material deportivo ( bañadores, gafas, gorro, toalla, camisetas del club etc). Además recorremos largas distancias cuando hay campeonatos para estar con ellos, animarlos, apoyarlos y simplemente estar allí cuando las cosas van bien pero sobre todo cuando van mal.

Los padres sufrimos en primera persona las frustraciones ,los malos días, los entrenamientos largos , los malos ratos cuando en las competiciones no obtienen los resultados que ellos esperan y los nervios previos a una prueba importante, pero también vivimos en primera persona sus logros, sus avances , sus bajadas de tiempo en sus pruebas, sus caras cuando consiguen una mínima y en su buen humor cuando salen las pruebas.

Padres de hijos nadadores.

Ser padres es difícil ya en si porque es un aprendizaje diario, no hay ningún libro que te explique cómo hacer las cosas y menos a hacerlas bien, pero además ser padres de un deportista es también muy complicado. Cuando los niños son escolares más o menos es fácil llevar sus entrenamientos. No entrenan todos los días y tienen tiempo para hacer sus deberes con holgura, además las competiciones de escolares no tienen esa presión que se tiene a otros niveles y los chavales disfrutan nadando y aún más cuando suben al podium a por las medallas y a sacarse la foto. A medida que se hacen mayores y pasan a ser Federados los entrenamientos son cada vez más exigentes y las competiciones y la lucha contra el crono más palpable. Los padres lidiamos con todo esto lo mejor que podemos o que sabemos, intentando siempre apoyarles en sus decisiones aunque a veces se equivoquen.

Creo que los padres tenemos que aprender a divertirnos para transmitir esa alegría a nuestros hijos y para que ellos se sientan a gusto en un deporte, y así puedan sacar lo mejor de si mismos.
Yo soy la primera que quiero que consigan sus tiempos , hagan mínimas y que superen su metas como la que mas, pero !cuidado!. Todo tiene un limite.

He visto a padres obsesionados con los resultados de sus hijos. Padres que en las competiciones no disfrutan nada mas que cuando su hijo gana, padres que aún cuando su hijo es ya un chico adulto le dirige su vida de tal modo que le lleva lo que tiene que comer antes y después de la competición y vive obsesionado con los tiempos en vez de disfrutar mientras su hijo hace lo que ama que es nadar.

Hay padres que han sido deportistas de élite y quieren que su hijo también lo sea, padres que nunca llegaron a niveles como el de sus hijos en ningún deporte y quieren que su hijo logre lo que
ellos no lograron y padres que creen que su hijo les va a sacar de pobres ….aunque en un deporte como la natación ésto último es casi imposible. Pero en fin, yo no soy quién para juzgar a nadie, cada uno sabe lo que hay en su casa y lo que le va bien a cada cual. Por encima de cualquier cosa yo deseo que mis hijos sean felices haciendo éste deporte y se formen como personas sabiendo lo que es un equipo y sabiendo que aquí nadie te regala nada, que el esfuerzo, el trabajo y la constancia son lo que les hace conseguir sus propósitos. Esto es una carrera de fondo.

Mis hijos nadan porque de pequeños les lleve a cursillos ya que me parecía importante por su seguridad y llegó un día en que quisieron formar parte de un club. Yo nunca competí en nada en mis años mozos y su padre realizó un deporte muy duro como es el remo del que disfruto mucho a diferentes niveles,pero el remo es un deporte de equipo no cómo la natación que a excepción de los relevos es un deporte individual.

¿Como sufren los padres?

Personalmente yo me pongo muy nerviosa cuando hay una competición importante y hay veces que ni puedo mirar a la piscina cuando están nadando cualquiera de ellos jugándose una mínima. No es por la mínima en si , es porque se lo que han entrenado para llegar a ese punto y deseo de todo corazón que el crono marque el tiempo que necesitan .El día anterior a una competición imprimo las listas con los participantes y subrayo con rotu fosforito sus nombres y todos los de su club para cogerles el tiempo y apuntarlo. Creo que sufro sin necesidad cuando tienen que competir y al fin y al cabo ésto no tiene secretos,,,,si estás entrenado las cosas salen , aquí no es cuestión de suerte sino de preparación. La mayoría de los padres sabemos leer las señales de nuestros hijos antes de una prueba. Sabemos si están preocupados , nerviosos,asustados o por el contrario confiados.Por mi parte yo se solo con mirarlos en la cámara de salida o en poyete se por la forma de colocarse el gorro, las gafas o pegarse golpes para calentar los músculos cómo se sienten.

Otra parte que los padres de los nadadores llevamos mal son las lesiones que aunque en la natación no son tantas como en el fútbol, tenis o voleibol pero las hay. ¿Que padre no a tenido a un hijo con una lesión de hombro, de codo o cualquier otro tipo de dolencia?. En estos casos les llevamos al médico, al fisio o al masajista intentando que mejoren lo antes posible, porque no se los demás hijos, pero los míos se ponen insoportables cuando no pueden entrenar…no se si el cloro genera algún tipo de adicción y sufren el síndrome de abstinencia.

Un caso personal…

Mis hijos no han tenido muchas lesiones que les haya echo estar mucho sin entrenar, la única vez fue cuando mi hija sufrió un accidente en casa cayéndosele una ventana encima mientras se bañaba. No olvidaré ese día. Era 17 de Noviembre del 2010 y hubo una ciclo-génesis con vientos tan fuertes que mi casa que estaba en el monte parecía que iba a ser arrancada del suelo. No puedo dejar de estremecerme al recordar el grito de mi niña y su cuerpo totalmente ensangrentado de cabeza a pies. Jamás he sentido tanto miedo. La ventana le abrió la frente y la rodilla.

Al final y después de mucho esperar la ambulancia llegó y ya en el hospital cosieron a mi hija después de decirnos que había tenido mucha suerte , que por milímetros no había habido lesiones en los músculos ni nervios de la rodilla y que la herida de la frente aunque profunda era limpia. ¿Sabéis que le preocupaba a mi hija mientras era trasladada al hospital? Pues que se iba a perder una competición donde había preparado el 200 braza.

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Os diré que al e 8 días mi hija fue ingresada con una infección múltiple en toda la pierna y la cosa pudo ser mucho más grave sinó dan con el antibiótico adecuado. Ella sólo pensaba en volver a nadar y a entrenar y yo alucinaba con su positividad. Cuando volvimos a casa y al de 15 días le quitaron los puntos fuimos al club de natación y mi hija volvió a sorprenderme.

El entrenador le dijo:

– Bueno… ya vendrás a vernos al Campeonato , tomatelo con calma.-

Mi hija le contestó:

-No voy a ir a veros al campeonato, voy a ir a nadarlo.-

A partir de ese día mi hija en solitario daba vueltas en la piscinita pequeña , la de bebes para fortalecer la rodilla, hacía ejercicios en casa para fortalecer la musculatura y poco a poco fué entrenándose con el grupo, primero con el pull sin dar pies y poco a poco haciendo los entrenamientos normales. Mi hija no sólo fue al Campeonato de Bizkaia después de haber estado dos meses sin entrenar a fondo sino que sacó medalla en sus pruebas y ese año se quedo a un segundo de dos mínimas para acudir al Campeonato de España.Desde ese momento supe que lo que sufrimos y pasamos los padres para que nuestros niños entrenen , compitan y sobre todo disfruten es recompensado con creces por ellos, por cualquier cosa que hagan y les haga felices.

Conclusión

Los padres somos la base y cimientos de éstos deportistas que nos quitan horas de sueño, nos quitan tiempo , nos agotan a veces la paciencia pero nos dan TODO lo demás.Aunque me crispo a veces y me quejo y me salgo de mis casillas en muchas ocasiones reconozco que no concibo mi día a día sin ese estrés de los entrenamientos y competiciones que tanto aman mis hijos.

Por eso desde aquí pido un reconocimiento a todos los padres que estamos al pié del cañón aún a regañadientes. SARNA CON GUSTO NO PICA decía mi abuela.

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